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Lunes, 01 de abril de 2013   |  Número 73
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EN PRIMERA PERSONA
BERTA PASCUAL, NEURÓLOGA DE LA UNIDAD DE TRASTORNOS DEL MOVIMIENTO DEL HOSPITAL DE LA SANTA CREU I SANT PAU
“El tratamiento de la demencia asociada al párkinson avanzado es todo un reto hoy día”
La investigación se centra en fármacos no dopaminérgicos para intentar mejorar aspectos diferentes y frecuentes en esta enfermedad

Sandra Melgarejo. Madrid
La Unidad de Trastornos del Movimiento del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona ha celebrado una jornada dirigida a especialistas para realizar una formación en el manejo de la infusión continua intraduodenal de levodopa, una de las opciones terapéuticas para la enfermedad de Parkinson avanzada. Berta Pascual, neuróloga adjunta de la unidad, ha participado en la reunión y ha detallado a Publicación Médica de Neurología algunas características del tratamiento del párkinson avanzado.

Berta Pascual.

¿Por qué disminuyen los tratamientos disponibles en los estadios avanzados del párkinson?

En realidad, los tratamientos no disminuyen, sino que su efectividad es menor con los años, debido al avance de la enfermedad. Por ejemplo, una medicación oral que en fases medias de la enfermedad mejoraba los síntomas durante seis u ocho horas, en fases avanzadas su efecto puede acortarse hasta las dos o tres horas, o incluso no hacer efecto en algunas tomas.

¿Por qué disminuye la efectividad de los fármacos orales?

La disminución de eficacia de los fármacos orales se debe a mecanismos complejos. El avance de la enfermedad conlleva la pérdida gradual de neuronas dopaminérgicas, la cual intenta ser compensada con fármacos orales, que se van aumentando con los años conforme los síntomas van empeorando. Sin embargo, y debido a factores relacionados tanto con la absorción en el tubo digestivo y vida media del fármaco en la sangre como a factores más cerebrales relativos a los receptores de dopamina, su eficacia disminuye con los años y es cuando nos planteamos aplicar otro tipo de terapias.

¿Qué opciones terapéuticas hay para los pacientes con párkinson avanzado?

Actualmente existen dos tipos principales de tratamientos avanzados para estos pacientes: la cirugía (o estimulación cerebral profunda), que consiste en la implantación de uno o dos electrodos cerebrales que emiten unos impulsos eléctricos en determinadas áreas cerebrales, mejorando de este modo los síntomas de la enfermedad; y las infusiones continuas de fármacos, que permiten una administración más estable del medicamento, mejorando de este modo su eficacia y evitando en general los periodos prolongados de falta de movilidad. En el mercado existen dos tipos de infusiones continuas disponibles: infusión intraduodenal de levodopa e infusión subcutánea de apomorfina.

¿En cuáles se investiga y podrían estar disponibles a corto o medio plazo?

Gran parte de la investigación de nuevos tratamientos de la enfermedad de Parkinson se centra hoy en día en fármacos no dopaminérgicos, es decir, que actúan en receptores diferentes al de la dopamina, para intentar mejorar aspectos diferentes y frecuentes en esta enfermedad, como depresión, trastornos del sueño, trastornos cognitivos y problemas conductuales.

Por otra parte, en el campo de la cirugía se están investigando nuevas dianas de estimulación para el tratamiento de síntomas que no mejoran con las técnicas actuales, como caídas, pérdida de equilibrio y congelación de la marcha.

¿Cuáles son los síntomas no motores del párkinson avanzado? ¿Tienen tratamiento?

La enfermedad de Parkinson puede acompañarse de multitud de síntomas no motores que aparecen no sólo en fases avanzadas sino también en fases tempranas de la enfermedad, como alteraciones del sueño, depresión y apatía. En estadíos avanzados, algunos pacientes pueden desarrollar trastornos conductuales (con alucinaciones, delirios, irritabilidad y agresividad) y con frecuencia existen problemas cognitivos, que pueden ser leves o progresar hasta la demencia. Las alucinaciones y los delirios pueden controlarse en general modificando la medicación que toma el paciente o administrando fármacos más específicos (los llamados neurolépticos), pero el tratamiento de la demencia es todo un reto hoy día, ya que, aunque hay fármacos disponibles en el mercado que mejoran parcialmente los síntomas, el tratamiento sintomático es claramente insuficiente, y por supuesto no hay nada que evite el desarrollo de demencia en algunos pacientes en fases avanzadas de la enfermedad.

 

 

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