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Lunes, 04 de marzo de 2013   |  Número 71
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PUBLICACIONES CIENTÍFICAS
INVESTIGADORES DEL VALL D’HEBRON PUBLICAN EN EL ‘NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE’
Por cada 30 minutos de retraso en el tratamiento del ictus, disminuyen un 10 por ciento las opciones de recuperación funcional del paciente
Las conclusiones del estudio ofrecen información sobre los subgrupos que podrían beneficiarse de los nuevos tratamientos endovasculares

Redacción. Madrid
El Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH) es el único centro español participante y el que aporta más pacientes de Europa en un estudio mundial sobre la eficacia de nuevos tratamientos endovasculares en pacientes de ictus isquémico que ha publicado recientemente la revista New England Journal of Medicine (NEJM). El trabajo, que no ha mostrado una clara superioridad del tratamiento endovascular frente al convencional con el fármaco t-PA, ofrece información importante sobre qué subgrupos de pacientes que podrían beneficiarse de estos tratamientos y cuáles son las exploraciones complementarias que permiten identificarlos.

La arteriografía inicial (A) muestra la arteria cerebral ocluida (flecha). Después de la extracción del trombo con el dispositivo (C) se observa la recanalización de la arteria (B).

En el estudio, llamado IMS3 (Interventional Management of Stroke), han participado 656 pacientes provenientes de 58 centros de los Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa. El Hospital Vall d’Hebron ha contado con la coordinación de Marc Ribó, neurólogo y neurointervencionista, y de Carlos Molina, jefe de la Unidad de Ictus del Vall d’Hebron, como miembro del Comité Ejecutivo.

El ictus isquémico, una oclusión brusca de una arteria cerebral, es una de las principales causas de mortalidad en Cataluña y España, y la primera de discapacidad permanente. Actualmente, el único tratamiento efectivo demostrado es el uso del fármaco t-PA (un inhibidor del activador tisular del plasminógeno), que administrado en las primeras horas después del inicio de los síntomas consigue en algunos casos la destrucción del trombo causante de la oclusión, la reperfusión cerebral y la reversión de los síntomas.

En muchos casos, el t-PA no consigue el objetivo deseado, lo que obliga a estudiar alternativas terapéuticas. La probada en este estudio, el tratamiento endovascular, es el acceso mediante un catéter por el interior de los vasos sanguíneos hasta llegar a la arteria cerebral donde se encuentra alojado el trombo y proceder a su extracción.

Durante el ensayo se distribuyó a los pacientes que habían recibido t-PA intravenoso en las tres primeras horas después de la aparición de los síntomas de ictus en dos grupos, uno de ellos recibió terapia endovascular adicional y el otro solo t-PA. El IMS3 no ha mostrado una superioridad evidente del tratamiento endovascular frente al convencional con t-PA, pero ha abierto una vía de información muy importante sobre los subgrupos de pacientes que pueden llegar a beneficiarse de estos tratamientos y sobre cuáles son las exploraciones complementarias que permitirán identificarlos.

Aunque no se ha podido demostrar que los nuevos tratamientos sean más efectivos que los tradicionales en pacientes de ictus, existen factores que permiten a los investigadores ser optimistas, ya que la información obtenida mediante este estudio y la aparición de nuevos catéteres con un perfil de eficacia y seguridad mejorados respecto a los que se utilizaban hasta ahora ha permitido diseñar nuevos ensayos clínicos, algunos ya en marcha con participación de Vall d’Hebron, en los que hay puestas grandes esperanzas.

Otra de las conclusiones importantes del trabajo es la confirmación de una de las máximas del tratamiento del ictus. Los resultados evidencian que por cada 30 minutos de retraso en el acceso al tratamiento disminuyen un 10 por ciento las posibilidades de recuperación funcional de los pacientes.

 

 

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