Publicaciones científicas

investigadores en neuroinmunología clínica del vall d’hebron

Identifican un marcador asociado a la esclerosis múltiple tras un primer brote de la enfermedad


El factor descrito es una alta respuesta inmune frente al virus Epstein-Barr, de la familia de los herpesvirus

Redacción. Barcelona
El grupo de investigación en Neuroinmunología Clínica del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona (IR-HUVH), dirigido por Xavier Montalban, publica en la revista Annals of Neurology un estudio en el que se demuestra que una elevada respuesta inmune frente al virus Epstein-Barr (EBV) es un factor asociado con el desarrollo de esclerosis múltiple en pacientes que han presentado un primer brote sugerente de la enfermedad.

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa y crónica que afecta gravemente la movilidad del individuo produciendo una discapacidad progresiva. Constituye el trastorno neurológico más frecuente entre los jóvenes después de la epilepsia y sus síntomas suelen manifestarse entre los 20 y 40 años de edad. Las mujeres son dos veces más propensas a desarrollar esta enfermedad para la que no existe ningún tratamiento curativo. Los tratamientos disponibles están dirigidos a modificar la evolución de la enfermedad y paliar los síntomas.

En la esclerosis múltiple el propio organismo emprende un ataque inmunológico contra sí mismo que daña la mielina, una sustancia que recubre las fibras nerviosas. En consecuencia, la habilidad de los nervios para conducir las órdenes del cerebro se ve interrumpida. Estos fallos del sistema inmunológico se atribuyen a una predisposición genética en combinación con factores ambientales como son las infecciones por virus. En concreto, el virus Epstein-Barr (EBV) se considera, desde hace tiempo, como uno de los posibles factores biológicos implicados en el desarrollo de la esclerosis múltiple. El virus de Epstein-Barr es de la familia de los herpesvirus y es muy común entre humanos, aunque muchas veces no supone desarrollar ninguna enfermedad. Es conocido por ser el causante de la mononucleosis infecciosa, también llamada “la enfermedad del beso”.

El objetivo del estudio, realizado por el IR-HUVH y el Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (CEM-Cat), era “determinar las respuestas inmunes frente a diferentes virus que se han considerado en alguna ocasión posibles desencadenantes de la esclerosis múltiple, en pacientes con síndromes clínicos aislados y evaluar el potencial valor de estas respuestas inmunes para predecir el desarrollo de la enfermedad”, explica Manuel Comabella, principal responsable del estudio y miembro del grupo de investigación en Neuroinmunología Clínica del IR-HUVH.

En algunos casos, un síndrome clínico aislado resulta ser el inicio de una esclerosis múltiple y en otros, se limita a ser un trastorno puntual que remite de forma espntánea. Por lo tanto, la aparición de estos síndromes clínicos aislados o primer brote, no basta para determinar qué individuos desarrollarán la enfermedad. El diagnóstico definitivo suele retrasarse tanto por el carácter transitorio de la enfermedad en sus inicios, como por los largos períodos de tiempo que separan unos brotes de otros, así como por la ausencia de una prueba totalmente específica para identificarla.

Al no disponer de pruebas concluyentes, el diagnóstico de la esclerosis múltiple es esencialmente un diagnóstico clínico, para el que se necesitan varios procedimientos y pruebas, como la resonancia magnética para detectar lesiones en el sistema nervioso central y el estudio del líquido cefalorraquídeo para determinar la presencia de bandas oligoclonales, que es la expresión de una respuesta inmune en forma de anticuerpos no presente en la sangre de los pacientes.

Dada esta falta de una prueba específica, la búsqueda de factores pronósticos de la esclerosis múltiple es de gran interés entre los investigadores, con el fin de prever la evolución de los pacientes que han presentado síndromes clínicos aislados y poder establecer lo antes posible el tratamiento más adecuado en cada caso. En este sentido cobra mucha importancia el hallazgo que se desprende del estudio llevado a cabo en el IR-HUVH.

Se analizaron las respuestas inmunes de 147 pacientes con síndromes clínicos aislados frente a los antígenos (moléculas ante las cuales el sistema inmune reacciona al reconocerlas como una amenaza) del virus Epstein-Barr, el herpesvirus 6, el cytomegalovirus (los tres de la familia del herpesvirus) y el virus del sarampión. Los pacientes del estudio tuvieron una media de seguimiento clínico de siete años y los resultados se compararon con un grupo control de 50 personas. “Los resultados indican que existe una elevada y selectiva respuesta inmune frente al EBNA1 (un antígeno del virus Epstein-Barr) en pacientes con síndromes clínicos aislados y esta respuesta podría ser utilizada como marcador pronóstico de la esclerosis múltiple”, concluye Comabella.