Neurología autonómica

ES DE LAS MÁS AVANZADAS DEL PAÍS

El Hospital del Mar de Barcelona pone en marcha una unidad de epilepsia


Permite ofrecer tratamientos de alta complejidad a pacientes que no pueden ser controlados con fármacos

Redacción. Barcelona
El Hospital del Mar ha puesto en marcha su nueva Unidad de Epilepsia, equipada con la tecnología más avanzada, capacitada para dar respuesta a tratamientos de alta complejidad y para hacer frente a todos los procedimientos diagnósticos y terapéuticos relacionados con esta patología. La creación de esta unidad responde a la necesidad de aumentar la oferta y la especialización del tratamiento de los pacientes afectados por la epilepsia y que son resistentes al tratamiento farmacológico.

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Hospital del Mar.

La nueva unidad realiza procedimientos diagnósticos avanzados, como por ejemplo el SPECT-ictal, que consiste en inyectar al paciente una sustancia cuando se produce una crisis epiléptica y que ayuda a localizar dónde se genera la epilepsia en el cerebro. También se usan técnicas como la resonancia magnética de alta resolución (usada también durante la evaluación de funciones de lenguaje y memoria), el PET cerebral que mide el metabolismo encefálico e indica dónde se producen las crisis, el test de Wada (anestesia de un hemisferio del cerebro para hacer estudios de lateralidad de lenguaje y memoria) o métodos más invasivos como la implantación de electrodos directamente en el cerebro para registrar crisis epilépticas y estudiar las funciones cerebrales mediante su estimulación directa. La monitorización de los pacientes ingresados se realiza mediante video-electroencefalografía continuada y para ello el Hospital del Mar dispone de tres camas.

El equipo de la unidad, dirigido por Rodrigo Rocamora del Servicio de Neurología, está formado por tres neurólogos, dos neuropediatras, dos neurocirujanos, dos neurofisiólogos, dos neuropsicólogos, un físico, un ingeniero, personal de enfermería y técnicos. Un equipo de vigilancia, preparado para actuar siempre que sea necesario, observa durante 24 horas en la sala de control anexa a los pacientes ingresados en la unidad.

La habitación de monitorización está permanentemente vigilada por cámaras de infrarrojos. De esta forma, se encuentra, en todo momento, garantizado el control y reacción inmediata por parte del personal experto en evaluar y controlar las crisis de los pacientes. Las camas están adaptadas y especialmente preparadas para pacientes con crisis convulsivas y para que los especialistas puedan atenderlos en cuestión de segundos.

El diseño de la unidad garantiza la máxima atención a cada paciente ingresado, tanto en el diagnóstico como en el seguimiento y regulación de la medicación. Se calcula que la unidad realizará cerca de 100 monitorizaciones de pacientes epilépticos complejos al año. Asimismo, destaca por su estrecha colaboración con el centro alemán de Epilepsia de la Universidad de Freiburg, referente de la especialidad y donde se ha formado parte del equipo.

El 35 por ciento de los pacientes son resistentes a los fármacos

La epilepsia afecta aproximadamente a un uno por ciento de la población, alrededor de 450.000 persones en España. Se define por la aparición de crisis recurrentes, debidas a una actividad neuronal anómala, que incluyen convulsiones, pérdidas de consciencia o cambios de comportamiento o de funcionamiento del cuerpo. Hay diferentes tipos de epilepsia. Cerca del 65 por ciento de los pacientes epilépticos se puede controlar con fármacos. El 35 por ciento restante son resistentes al tratamiento con fármacos. De ellos, aproximadamente la mitad, se pueden tratar con cirugía.

Los pacientes candidatos a evaluación por la Unidad de Epilepsia son aquellos cuyas crisis no se pueden controlar a pesar de haber tomado múltiples fármacos antiepilépticos. Esto es importante pues el riesgo de morbi-mortalidad de los pacientes con crisis no controladas es más de 10 veces el de la población general. Un diagnóstico realizado en una Unidad de Epilepsia asegura que, en candidatos seleccionados, se puede alcanzar hasta más de un 70 por ciento de posibilidades de curación de la epilepsia después de un procedimiento quirúrgico especialmente diseñado.

Hoy se sabe que cuanto antes se llegue a este tratamiento, más probabilidades hay de que el paciente permanezca libre de crisis y se reintegre en la sociedad. Aquellos que no puedan ser operados son candidatos a tratamientos paliativos como el estimulador vagal o, en el futuro, la estimulación cerebral profunda, que pueden disminuir notablemente el número de crisis y mejorar la calidad de vida de los pacientes.