Enfermería neurológica

Marisa Sebastián Salvatierra, enfermera de la Unidad de Neurología del Hospital de Mataró

“Las consecuencias de la disfagia aumentan la morbimortalidad en pacientes con ictus”


El dietista debe formar parte del equipo asistencial para tratar la deshidratación y la desnutrición

Sandra Melgarejo. Madrid
El estudio “La disfagia en el Ictus Agudo: actuaciones de Enfermería” fue merecedor del Premio del Comité Científico en la XV Reunión Anual de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (Sedene). Publicación Médica de Neurología ha hablado con su primera autora, Marisa Sebastián Salvatierra, enfermera de la Unidad de Neurología del Hospital de Mataró, sobre la importancia de detectar y tratar precozmente este problema para evitar complicaciones a los pacientes con ictus agudo.

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El equipo de enfermeras que trabajó en el estudio. De izda. a dcha.: Rosa Monteis, Ana Ciurana, Marisa Sebastian y Carme Fabregas.

¿Por qué un estudio sobre la disfagia en el ictus agudo?

Decidimos centrar nuestro estudio sobre la disfagia en el paciente con ictus agudo a raíz de su elevada prevalencia, que se estima entre un 30 y un 70 por ciento, y porque las consecuencias derivadas de ella van a aumentar de forma notable la morbimortalidad en estos pacientes.

¿Cómo afecta a los pacientes?

Aquellos pacientes que la presentan tienen problemas en la preparación oral del bolo alimentario, y/o en el desplazamiento de este bolo desde la cavidad bucal hasta el estómago presentando, por ello, signos y síntomas como residuos orales post-deglución, tos durante o post-deglución, voz húmeda post-deglución… Si no se detecta precozmente y se trata este problema, las consecuencias derivadas pueden ser la deshidratación, la desnutrición y la broncoaspiración.

¿Cómo detectaba tradicionalmente la Enfermería este problema?

Tradicionalmente, Enfermería utilizaba para su detección diferentes pruebas o métodos de exploración, tales como la exploración con un alimento (yogurt), el test del agua… Concretamente en nuestro centro, el test de agua era el que se utilizaba antaño. Hoy en día, utilizamos el método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V).

¿En qué consistiría un plan de actuación basado en los resultados de la investigación?

Nuestro plan de actuación diferenciaría dos fases: la fase aguda hospitalaria y la fase de convalecencia.

La fase aguda hospitalaria incluiría la detección precoz de la disfagia, mediante una exploración del paciente antes de la primera ingesta oral; comunicación con el equipo asistencial que atiende a este paciente: facultativo, logopeda, enfermera, dietista, auxiliares de enfermería, etc.; elaboración de un plan de actividades de enfermería personalizado encaminadas a minimizar las complicaciones derivadas de la disfagia; y revaloración de la disfagia periódicamente, así como de la planificación de actividades realizada inicialmente

La fase de convalecencia incluye la revaloración de la disfagia periódicamente y la adaptación del plan de cuidados de enfermería.

¿Es necesario que el enfermero consulte al dietista en estos casos? ¿Por qué?

Por supuesto que sí. Dentro del equipo asistencial que atiende a este paciente creemos que ha de estar presente la figura de la dietista, como profesional experto en el tratamiento óptimo de la nutrición del paciente. Algunas de las complicaciones que se derivan de la disfagia son la deshidratación y la desnutrición, ambas, por lo tanto, de su competencia.

¿Cómo puede hacerse un seguimiento del paciente tras el alta? ¿Quién debería continuar los cuidados?

Creemos que en el equipo asistencial que atiende a estos pacientes existen diferentes profesionales que podrían asumir este seguimiento: el facultativo, la logopeda, la enfermera… En función de las características de cada centro será uno u otro. Lo importante es que cada centro tenga bien establecido el protocolo de derivación para el seguimiento y el profesional que lo debe asumir.

¿En qué consiste la educación sanitaria impartida por el equipo de enfermería a los pacientes con ictus?

La educación sanitaria impartida por el equipo de enfermería tiene como objetivo sensibilizar a la población y dar a conocer la clínica (factores de riesgo vascular) así como los síntomas de alarma, los posibles tratamientos a la población e insistir en la importancia de la rapidez de actuación ante la sospecha de padecer un ictus.

Las sesiones van dirigidas tanto a la población susceptible como a la población afectada. Son sesiones impartidas por el colectivo enfermero. Tienen una duración de 45 minutos, proporcionando una guía informativa impulsada por el Plan Director de Enfermedades Vasculares que refuerza los aspectos tratados en las sesiones.