Neurología autonómica

ANDALUCÍA Y EXTREMADURA CUENTAN CON ESTRATEGIAS PIONERAS

Montero y Mejuto instan al Gobierno a crear un Plan Nacional del Dolor


Referentes en cuidados paliativos y ante la futura ley anunciada por el Gobierno, Andalucía apuesta por primar los cuidados domiciliarios y Extremadura por el abordaje multidisciplinar

María Márquez. Redacción / Imagen: Miguel Ángel Escobar. Madrid
La Plataforma SinDolor (Fundación Grünenthal y Fuinsa) ha instado una vez más al Gobierno a replantear la necesidad de una estrategia nacional que aborde el dolor. Y lo ha hecho convocando a las consejeras de las dos únicas autonomías que ya lo han puesto en marcha: Extremadura y Andalucía. En un desayuno de prensa en el Casino de Madrid, María Jesús Mejuto y María Jesús Montero han resaltado el impacto social y laboral del dolor y tras explicar sus estrategias autonómicas, que incluyen los cuidados paliativos, han asegurado “no conocer el texto” de la futura Ley de Muerte Digna anunciada por el Consejo de Ministros el pasado viernes pero sí han admitido que sus iniciativas “sirvan de base”, apostando por los cuidados domiciliarios y el abordaje multidisciplinar.

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Guillermo Castillo, director de la Fundación Grünenthal; la consejera andaluza María Jesús Montero; el periodista y moderador del encuentro Baltasar Magro; la consejera de Sanidad y Dependencia de Extremadura, María Jesús Mejuto; y el director general de Fuinsa, Antón Herreros.

Los anfitriones de la cita fueron los responsables de ambas fundaciones, Antón Herreros, director general de Fuinsa y Guillermo Castillo, su homólogo en Grünenthal. El plan puesto en marcha en la consejería andaluza se basa en un enfoque transversal (tratamiento del dolor crónico, perioperatorio e invasivo en Urgencias, Pediatría, tercera edad y patología mental) que se gestiona a través de 17 unidades. En él, Montero ha destacado la participación de las sociedades científicas y el protagonismo de la Enfermería, sin olvidar la Escuela de Pacientes.

Por su parte, María Jesús Mejuto ha hecho el balance de una estrategia puesta en marcha en 2002 por el actual presidente de la comunidad, Guillermo Fernández Vara (por entonces consejero) gracias al trabajo de 126 profesionales que gestionan cuatro unidades del dolor que han tratado a 5.500 pacientes nuevos y más de 8.000 consultas telefónicas. En el horizonte, ambas titulares de Sanidad pretenden aumentar la formación de los profesionales y la investigación en el caso de Mejuto y desarrollar “un mapa de competencias” en el caso de Montero.

La titular extremeña ha abogado porque el “dolor crónico se incorpore a la cartera de servicios del SNS”, medida en la que confía ante la predisposición de la ministra sobre el primer paso tomado el pasado viernes en el Consejo de Ministros: la futura Ley de Muerte Digna. Montero ha aceptado su papel de “referente” en esta cuestión si bien ha afirmado que “hay cuestiones que mejorar” y Mejuto ha recordado la colaboración de un miembro de la consejería extremeña en el borrador de la norma, a la que ninguna de las dos han tenido acceso.

El 30 por ciento de la población española padece dolor

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María Luisa Franco.

Por otro lado, la presidenta de la Sociedad Norte Dolor y especialista de la Unidad de Dolor del vizcaíno Hospital de Cruces, María Luisa Franco, ha denunciado que el número actual de unidades de dolor dentro del Sistema Nacional de Salud, 94, “es totalmente insuficiente para las necesidades y no hay en todos los hospitales. Una de las causas de este escaso desarrollo estriba precisamente en que sean anestesiólogos los que lleven las unidades de dolor, dependientes del servicio de anestesiología (89,3 por ciento) sin recursos y gestión propios”.

La especialista ha recordado que “en pacientes sometidos a una intervención quirúrgica, el 75 por ciento va a tener dolor, el 40 por ciento de ellos de intensidad moderada-severa. Respecto al cáncer, entre un 70 y un 90 por ciento de los enfermos presentan dolor crónico. En cuanto al dolor crónico de causa no cancerosa, según la encuesta realizada en 2009 por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (EFIC), lo padece un 25 por ciento de los europeos y un 30 por ciento de la población española (52 por ciento mujeres), con una duración media del dolor de nueve años y en una tercera parte se mantiene constante, de los cuales un 11 por ciento sufre dolores severos y el 63 por ciento moderado. Sólo el dos por ciento se trata en unidades especializadas”.