En Primera Persona

ANTONIO MARTÍN ARAGUZ, NEURÓLOGO Y EDITOR DEL LIBRO ‘NEUROESTÉTICA’

“Hay una relación muy importante entre cerebro, enfermedad y arte”


Publica el primer libro en español que analiza desde la ciencia en qué consisten la belleza, el arte y la estética

Sandra Melgarejo. Madrid
Antonio Martín Araguz, neurólogo del Hospital Universitario Central de la Defensa de Madrid, es el editor de Neuroestética, “la primera publicación en español de un nuevo campo de la Neurobiología: la Neuroestética, un enfoque multidisciplinar del entendimiento cerebral del concepto de belleza”, explica. Este libro fue presentado por el Grupo de Estudio de Humanidades y de Historia de la Neurología de la Sociedad Española de Neurología (SEN), en colaboración con UCB Pharma, en el marco del LXII Congreso de la SEN.

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Antonio Martín Araguz.

Precisamente, Martín Araguz fue coordinador del Grupo de Historia de la Neurología, precursor del actual. El neurólogo tiene estudios de Historia del Arte, “un interés personal que, con el tiempo, se ha transformado también en un campo de investigación en el que estamos no solamente neurólogos, sino también psicólogos, filósofos, artistas, historiadores, filólogos…”, comenta.

El término Neuroestética fue descrito hace unos años por el científico inglés Semir Zeki y se basa en el estudio científico de cómo el cerebro entiende la belleza. “Tratamos de entender qué misterio se encierra en las neuronas capaz de producir que el ser humano entienda y cree el arte. La belleza es algo global, pero también está muy matizada por el ambiente, aunque es cierto que hay un componente universal de la belleza que gusta a todos. Definir lo que es el arte realmente es muy complejo porque tiene muchos puntos de vista. La ciencia, a veces, genera más preguntas que respuestas”, explica Martín Araguz.

El propio Zeki forma parte de la treintena de profesionales de reconocido prestigio procedentes de distintas especialidades y nacionalidades que han elaborado los 21 capítulos del libro, que se estructura a lo largo de dos partes diferenciadas. La primera parte recopila las bases filosóficas, neuronales y evolutivas del entendimiento cerebral de la belleza. La segunda mitad recoge los aspectos más específicos según las diversas ramas del arte (pintura, música, literatura, fotografía y cine). Finalmente, el libro culmina con una referencia al componente emocional del dolor en el arte.

“Los primeros capítulos tratan la parte más general y neurológica, delimitando el concepto desde diversos puntos de vista. De forma progresiva, se analizan aspectos filosóficos, psicológicos, experimentales, antropológicos o partes más concretas del entendimiento de la belleza a partir de las artes. Desde las artes figurativas, la literatura y la música hasta la fotografía y el cine, aportando relaciones con las enfermedades neurológicas o psiquiátricas que, en ocasiones, resultan ser una fuente de inspiración y de creación”, detalla Martín Araguz.

La expresión artística del enfermo

“La Neurología busca respuestas acerca de por qué el cerebro enferma. Pero está claro que la Neurociencia, aparte de eso, tiene otros campos. El cerebro es un órgano muy complejo y el estudio de todas las manifestaciones que procesa conduce a avances en el conocimiento de la patología. Se ha demostrado que artistas que han tenido enfermedades cerebrales han cambiado su forma de expresar el arte, pero ha seguido siendo arte. También se ha visto que algunos grandes genios de la humanidad podrían haber tenido algún tipo de enfermedad neurológica”, señala.

En este sentido, Martín Araguz afirma que “tiene mucho interés estudiar enfermos neurológicos según cómo se ha ido transformando su obra a lo largo de su enfermedad”. Entre ellos, destacan Willem de Kooning, un artista abstracto de origen nórdico que empezó haciendo una obra escasa y muy elaborada, pero que fue mucho más prolífico tras serle diagnosticada la enfermedad de Alzheimer; William Utermohlen, cuyos autorretratos reflejan el avance de la enfermedad de Alzheimer; Wassily Kandinsky que, debido a la sinestesia, era capaz de ver los colores con música y la música de colores; Ken Walters, quien ha desarrollado un talento artístico que no tenía previamente tras una hemorragia intraparenquimatosa hemisférica izquierda.

Además, se piensa que Wolfgang Amadeus Mozart tenía el síndrome de Gilles de la Tourette; Ludwig van Beethoven hizo su mejor obra cuando perdió el oído a causa de la sordera neurosensorial, y Fiódor Dostoievski describía sus crisis epilépticas en su obra. “Hay una relación entre cerebro, enfermedad y arte muy importante. Está demostrado que, en el caso del dolor crónico, el componente emocional de esa experiencia desagradable puede ser una fuente de inspiración para algunos artistas”, añade Martín Araguz.

Cuando la belleza duele

El síndrome de Stendhal también se analiza en el libro, “un síndrome peculiar que no deja de ser anecdótico”. Como explica Martín Araguz, “en su visita a Florencia Stendhal se sintió abrumado por tanta belleza y notó una sensación de angustia y de pequeñez ante tanta grandeza. Es un síndrome de ansiedad producido por el exceso de belleza y sintió, incluso, hasta el dolor producido por la belleza”.

“La psiquiatra italiana Graziella Magherini trabaja en Florencia y ha descrito este síndrome y ha identificado a pacientes que muestran diferentes grados de angustia ante la percepción de tanto arte y tanta belleza cuando visitan esta ciudad italiana, la región del mundo donde hay más arte por metro cuadrado. Es una forma negativa de procesamiento de la belleza”, comenta el neurólogo.

Aunque este libro está dirigido a los especialistas en Neurología, Martín Araguz asegura que puede ser leído “por todas aquellas personas que se sientan interesadas por los misterios del cerebro o que quieran entender el arte de un modo científico, multidisciplinar, crítico y profundo”. Por eso, uno de sus próximos retos es lograr que se haga una edición a la venta para el público general.