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primera MASTER CLASS española sobre novedades en diagnóstico y tratamientos

Los avances terapéuticos permiten aliviar trastornos del movimiento causados por enfermedades neuronales


Nuevos fármacos pueden mejorar estos síntomas y prolongar la actividad social y laboral de los pacientes

Redacción. Madrid
Un gran número de enfermedades de origen neuronal acarrean importantes trastornos del movimiento que pueden desencadenar una considerable pérdida de calidad de vida. Entre estos trastornos destacan síntomas como el temblor, la rigidez, la lentitud en los movimientos, alteraciones posturales y de la marcha, agarrotamiento de las extremidades y el tronco o deterioro del equilibrio.

Sin embargo, los diversos avances terapéuticos de los últimos años abren una puerta a la esperanza al permitir aliviar estos síntomas y prolongar la actividad social y laboral de los pacientes, frenando al mismo tiempo el avance de estas patologías. Éstos y otros temas han sido valorados por los más destacados especialistas en Trastornos del Movimiento de nuestro país con motivo de la celebración de la Primera Master Class Española sobre “Trastornos del Movimiento”, organizada recientemente en Madrid por UCB Pharma.

Dirigido y presentado por Jaume Kulisevsky, del Hospital Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, el encuentro ha tratado de llamar la atención sobre las últimas novedades en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades que inducen a un exceso de movimiento que puede llegar a incapacitar a los pacientes. Durante el encuentro también se ha tratado la última actualización de las Guías de Tratamiento de la enfermedad de Parkinson y los nuevos datos del estudio Recover, sobre los beneficios de rotigotina en el manejo del sueño en pacientes con párkinson.

A la hora de tratar los trastornos del movimiento, Kulisevsky ha admitido que “el principal aspecto que tenemos que tener en cuenta es que los trastornos del movimiento aparecen en enfermedades muy diferentes como la enfermedad de Huntington, la enfermedad de los tics crónicos o síndrome de Tourette y la discinesia tardía, una condición especialmente incapacitante que surge de la administración de ciertos tratamientos farmacológicos”.

Aunque la enfermedad con trastornos del movimiento más conocida es el párkinson, el temblor esencial es la patología más prevalente entre la población. “En concreto, diversos estudios reconocen una incidencia de entre el 0,4 y el seis por ciento de la población general, lo que la convierte en una patología 20 veces más común que el Parkinson”, ha comentado Kulisevsky. Además, es importante tener en cuenta que sus primeros síntomas suelen aparecer entre los 35 y los 45 años, frente a la franja de 55-70 años de inicio del párkinson. En paralelo, su incidencia también aumenta con la edad, afectando a 1 de cada 20 individuos en sujetos mayores de 40 años y a 1 de cada 5 en mayores de 65 años.

Otra enfermedad de gran trascendencia social es la enfermedad de Huntington, causa de demencia en adultos jóvenes, para la que actualmente existe tratamiento con tetrabenazina, de UCB Pharma, el primer y único fármaco autorizado para tratar los trastornos del movimiento ocasionados por esta dolencia. Las distonías también constituyen otra patología especialmente trascendente; “sin embargo, su baja prevalencia las clasifica como enfermedades raras por afectar a menos de cinco de cada 100.000 sujetos, lo que en ocasiones genera una desatención social al ser eclipsadas por patologías más conocidas”, ha indicado el doctor.

Ahora son posibles diagnósticos y tratamientos más tempranos

En cuanto al diagnóstico precoz de los trastornos del movimiento, Kulisevsky ha reconocido que “afortunadamente cada vez tenemos una red de asistencia primaria más eficiente que facilita el contacto con los especialistas, posibilitando así un diagnóstico y un tratamiento más tempranos”. A este respecto, cada vez existe más conciencia de que los temblores son signos de alarma “que alertan al afectado y a su entorno, por lo que buscan consejo médico relativamente pronto”, ha puntualizado.

El problema es que, en el caso de la enfermedad del Parkinson, hasta un 40 por ciento de los pacientes no padece temblor como primer síntoma, sino rigidez muscular o lentitud de movimientos “lo que, principalmente en gente mayor, puede atribuirse a otras causas como reumatismos, artrosis, envejecimiento. Esto puede retrasar considerablemente el diagnóstico”, ha explicado el especialista. En el caso de las distonías “muchas veces hay cierto desconocimiento, por lo que en ocasiones se atribuye a nervios, contracturas musculares o trastornos psiquiátricos, lo que puede provocar que el paciente no reciba el tratamiento más óptimo para su dolencia”, ha añadido.

En contrapartida, las posibilidades diagnósticas han mejorado notablemente en los últimos años y se han logrado importantes progresos clínicos “todo lo cual nos permite incluso poder establecer perfiles de riesgo de enfermedades como el párkinson y detectar falta de neurotransmisores bastante antes de que comiencen los signos clínicos, por lo que estamos en condiciones de diagnosticar el Parkinson con un alto grado de certeza, lo que nos permitiría iniciar tratamientos preventivos si dispusiéramos de ellos”, ha indicado Kulisevsky.

Sin embargo, a pesar de no disponer de tratamientos curativos, “a día de hoy es posible controlar los síntomas motores de una manera altamente efectiva durante largos periodos de tiempo en la mayoría de las enfermedades que provocan trastornos de movimiento, mejorando así su calidad de vida y prolongando su actividad social y laboral”, ha finalizado el doctor.