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Lunes, 21 de noviembre de 2011   |  Número 42
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LXIII REUNIÓN ANUAL DE LA SEN
ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN EN ESPAÑA DE LA RESISTENCIA A FÁRMACOS ANTIEPILÉPTICOS
La definición de la ILAE y los niveles de atención son útiles en epilepsia farmacorresistente
Según el Consenso RATE-España, es importante la figura del epileptólogo y la consulta específica de epilepsia, y el axioma homogeniza un concepto que previamente era variable

Sandra Melgarejo. Barcelona
La situación en España de la epilepsia resistente a fármacos antiepilépticos se ha analizado en un simposio moderado por Jerónimo Sancho, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y por José Ángel Mauri, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN, celebrado en el marco de la LXIII Reunión Anual de la SEN con el patrocinio de GlazoSmithKline (GSK). La epilepsia farmacorresistente se asocia a un importante impacto en salud y en calidad de vida para los pacientes, además de a un elevado coste económico para la sociedad.

De izquieda a derecha: Vicente Villanueva, José Ángel Mauri, Juan Carlos Sánchez,
Javier Salas y Jerónimo Sancho.

Vicente Villanueva, coordinador de la Unidad de Epilepsia del Hospital Universitario La Fe de Valencia, ha presentado los resultados del estudio Espera (Estudio observacional europeo en pacientes que requieren al menos dos fármacos antiepilépticos), realizado conjuntamente por neurólogos españoles y franceses. En primer lugar, el estudio valora la nueva definición de epilepsia resistente a fármacos antiepilépticos propuesta por la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE), que define al paciente con epilepsia resistente a fármacos como aquel en el que no se han controlado las crisis tras el tratamiento adecuado con dos fármacos antiepilépticos tolerados, adecuadamente elegidos y pautados (bien en monoterapia o en combinación), entendiendo como falta de control cuando aparezcan crisis a lo largo de un año o las sufra en un tiempo inferior a tres veces el intervalo entre crisis que mostraba antes de iniciar el tratamiento.

Según Villanueva, se ha observado que la aplicación de dicha definición en la práctica clínica puede dar lugar a errores de interpretación, fundamentalmente por el hecho de que mejorías parciales, que pudieran ser interpretadas como buena respuesta, no son suficientes para considerar un paciente como respondedor, sino que la ausencia de crisis ha de ser mantenida. “Se ha de mejorar la utilización de la clasificación porque tiene algunos aspectos no intuitivos”, ha comentado el neurólogo, quien ha señalado que es necesario un entrenamiento mínimo a la hora de aplicar la definición en la práctica clínica.

Por otro lado, el estudio Espera analiza la carga que supone la enfermedad para estos pacientes. Los resultados revelan que el impacto de la epilepsia es mayor en los pacientes resistentes a fármacos que en los pacientes respondedores en todos los aspectos analizados. En concreto, los pacientes farmacorresistentes tienen una comorbilidad psiquiátrica más alta que los respondedores y un coste hasta 1,6 veces mayor (6.300 euros frente a 4.100 por paciente al año). “La epilepsia farmacorrestistente supone una carga de salud, social y económica, tanto para los paciente y sus familiares como para el Sistema Nacional de Salud, y se han de buscar nuevos recursos terapéuticos para lograr que los pacientes pasen de ser resistentes a respondedores”, ha señalado Villanueva.

Consenso RATE

Javier Salas, neurólogo del Hospital Vall D’Hebron de Barcelona, ha detallado las Recomendaciones de actuación diagnóstica y terapéutica sobre epilepsia resistente a fármacos antiepilépticos en España, elaboradas por el Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN, en las que se analizan la definición de la ILAE y los distintos niveles asistenciales para el paciente con epilepsia resistente a fármacos en España. En este sentido, las recomendaciones diferencian cuatro niveles de atención: la consulta específica de epilepsia, la unidad médica, la unidad médico-quirúrgica y la unidad médico-quirúrgica de referencia.

En opinión de salas, la situación actual es que hay “muchas unidades médicas y médico-quirúrgicas de buen nivel en general, como profesionales jóvenes bien formados y con resultados de cirugía no inferiores a los considerados mejores”. Sin embargo, el neurólogo ha criticado que “no hay libre elección para enviar al paciente al mejor sitio posible; el país es complicado y el modelo autonómico está poco organizado y es individualista; hay poca información sobre lo que hace cada unidad, y poca comunicación entre niveles asistenciales”. “Es interesante la definición de unidades de epilepsia dependiendo de la complejidad para ayudar a organizar la atención al paciente, pero sería poder ideal llevar a cabo este enfoque diagnóstico y terapéutico en nuestro país sin demasiadas tiranteces”.

Por último, Juan Carlos Sánchez, del Hospital Clínico San Cecilio de Granada, ha presentado los resultados del Consenso de las Recomendaciones de Actuación diagnóstica y Terapéutica sobre Epilepsia resistente a fármacos antiepilépticos en España (Consenso RATE-España), una encuesta que se ha realizado a más de 30 epileptólogos sobre aspectos controvertidos en relación con la epilepsia farmacorresistente. Las principales conclusiones son que existe consenso sobre la necesidad del concepto de epilepsia resistente a fármacos y que la definición de la ILAE es útil, operativa y homogeniza un concepto que previamente era variable; que hay consenso de que, a determinados pacientes con indicación electiva de cirugía de epilepsia resistente a fármacos, se les debe administrar algún fármaco antiepiléptico más, además de los dos necesarios para su diagnóstico, antes de proceder a la cirugía; que existe consenso en la necesidad de que todo paciente con epilepsia resistente a fármacos deba ser evaluado y seguido en una unidad de epilepsia, estando justificadas tanto las médicas sin actividad quirúrgica como la subdivisión de médico-quirúrgicas básicas y de referencia; que hay consenso en la importancia del epileptólogo y de la consulta específica de epilepsia, a la que debe ser remitido el paciente con epilepsia resistente a fármacos, el paciente con dudas diagnósticas o el paciente que no responde en primera instancia al tratamiento establecido; y que no se obtiene consenso sobre la remisión de todo paciente que ha presentado una crisis epiléptica a una consulta específica de epilepsia para su evaluación y seguimiento.

Nuevo Tratado de Epilepsia

La SEN y la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENP), han presentado en la LXIII Reunión Anual un nuevo Tratado de Epilepsia, elaborado por más de 70 epileptólogos de nuestro país y dirigido a los especialistas de Neurología y a aquellos profesionales sanitarios interesados en esta patología. “En los últimos años, se ha avanzado mucho en las técnicas de neuroimagen, así como en la integración de las diversas exploraciones al paciente que, al fusionarse, ofrecen información más completa del foco epiléptico. En el ámbito del tratamiento también se han desarrollado nuevos métodos quirúrgicos y han aparecido novedades farmacológicas”, ha explicado Jerónimo Sancho, presidente de la SEN.

“La epilepsia es el segundo trastorno neurológico más frecuente y afecta tanto a niños, jóvenes y adultos como ancianos, con lo cual el neurólogo se va a enfrentar al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad con una frecuencia muy alta a lo largo de su vida profesional”, ha explicado Javier Salas, del Hospital Universitario Vall d’Hebrón y uno de los coordinadores de la publicación. Por eso, “el principal objetivo de este tratado es el de analizar la epilepsia y los síndromes epilépticos, además de actualizar los conocimientos existentes en el diagnóstico y tratamiento de esta patología”, ha indicado Sancho.

El nuevo Tratado de Epilepsia está dividido en tres secciones y, a través de un total de 47 capítulos, recopila todos los aspectos relacionados con la enfermedad. La primera sección revisa todas las características generales, con apreciaciones sobre la historia de la epilepsia y aspectos básicos de la enfermedad. La segunda parte hace un amplio abordaje sobre los múltiples aspectos del diagnóstico y, en la tercera, se detalla un análisis pormenorizado de todas las opciones terapéuticas disponibles a día de hoy. “Se trata de una actualización exhaustiva de la epilepsia, poniendo al día tanto los tipos de crisis como de síndromes epilépticos y, sobre todo, el tratamiento farmacológico, psíquico en algunos casos, el pronóstico y también las consecuencias personales para el paciente”, ha concretado Salas.

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